
desde mi padre hasta mi último novio, han negado hasta el cansancio. Ni uno, jamás, ni una sola vez, ha admitido sentir o haber sentido celos.
Es más, cuando alguien les toca el tema son muy hábiles para voltear la tortilla y decir que ellas/nosotras somos las coquetas que los provocamos o que tal o cuál es un pendejito queriendo dárselas de vivito, pero de ahí a admitir que sienten celos, nunca, jamás de los jamases, never, primero-me-muero-antes-que-admitirlo.
Los celos no son para ellos, por favor. Los celos los sienten las chicas histéricas, inseguras, locas y/o complicadas que no confían en sus novios, las mismas que están tan loquitas por ellos que les gusta hacer escándalos en público, las que les clavan las uñas en el pantalón cuando coquetean con otra, las que desconfían hasta de sus mejores amigas y hermanas. La verdad es que esto puede ser cierto en algunos casos, no lo niego, pero que también se da en los hombres es un hecho.
Los celos son unisex. Dependen del carácter de la persona.
jamás han faltado las típicas marcadas de territorio (¿en qué momento pasamos a ser propiedad de alguien?, no lo sé), las llamadas de madrugada para “chequear” que estás en casa y no poniéndole los cuernos con algún amante imaginario, las agarradas de mano que impiden que la sangre circule normalmente cuando hay peligro a la vista: otro chico o las patrullas nocturnas con el cuento de “te extrañaba” que no es otra cosa que la careta de: quería ver que solo durmieras con tu almohada.
En fin, podría seguir. Pero el punto es que todas las veces que les pregunté por qué sentían celos, todos lo negaron con la misma cara de “¿celoso yo?, estás loca”.
¿Por qué? Quizás porque les moleste caer en el ridículo social de mostrarse débiles o inseguros de su pareja, quizás por no poder expresar sus sentimientos a sus anchas por ser considerados una señal de debilidad, quizás por ser considerados objeto de burla de sus amigotes por tener emociones habitualmente adjudicados a las mujeres, quizás por hacer notar la desigualdad existente dentro de la pareja donde dominante y dominado pasa a ser dominante y pisado.
¿Por qué? Quizás porque les moleste caer en el ridículo social de mostrarse débiles o inseguros de su pareja, quizás por no poder expresar sus sentimientos a sus anchas por ser considerados una señal de debilidad, quizás por ser considerados objeto de burla de sus amigotes por tener emociones habitualmente adjudicados a las mujeres, quizás por hacer notar la desigualdad existente dentro de la pareja donde dominante y dominado pasa a ser dominante y pisado.
Una mujer pisada es sumisa, un hombre pisado es un baboso, un pusilánime sin huevos que no merece pertenecer al clan de la hombría, justo ahora, en tiempos los que el hombre es el parangón de la fuerza y el macho, macho, man.
cuando crusas la delgada línea que existe entre los celos normales, que hasta resultan un plus para la relación porque de alguna manera le haces saber a tu pareja que es atractiva y que te importa, y los celos disparatados que exaltan la imaginación creando ridículas fantasías que lo único que logran es ahuyentar o amedrentar a quien tienes al lado. Y acá si existe un factor de peligro. Estos celos no solo son autodestructivos, sino que llevan al truculento terreno del maltrato.
Sí, soy celosa, pero felizmente tengo una sola identidad. Para dobles identidades están los superhéroes y sus archienemigos (y cierto tipo de seres humanos celosos). Si siempre nos estamos cuidando de algo, yo no quiero cometer cualquier exceso futuro que pueda dañar a terceros y de paso, a mí misma.
cuando crusas la delgada línea que existe entre los celos normales, que hasta resultan un plus para la relación porque de alguna manera le haces saber a tu pareja que es atractiva y que te importa, y los celos disparatados que exaltan la imaginación creando ridículas fantasías que lo único que logran es ahuyentar o amedrentar a quien tienes al lado. Y acá si existe un factor de peligro. Estos celos no solo son autodestructivos, sino que llevan al truculento terreno del maltrato.
Sí, soy celosa, pero felizmente tengo una sola identidad. Para dobles identidades están los superhéroes y sus archienemigos (y cierto tipo de seres humanos celosos). Si siempre nos estamos cuidando de algo, yo no quiero cometer cualquier exceso futuro que pueda dañar a terceros y de paso, a mí misma.
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